Statement
09.08.2015
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En el 2005, cuando realicé el proyecto Fizcarraldo, Cinquanta-cinc dies treballant en la construcció d’un veler Stela 34 al CASM [Fizcarraldo. Cincuenta y cinco días trabajando en la construcción de un velero Stela 34 en el CASM], empecé a reflexionar sobre lo que había hecho antes. Se trataba de perder el tiempo y interpelar al público; dónde el objeto final no importaba. La historia era lo que quedaba.

Creo que si puedes explicar una obra de arte con una historia corta ya es suficiente; no es necesario verla. ¿Qué pasa cuando explicas un proyecto diciendo que consiste en una persona que se pasó cincuenta y cinco días construyendo un velero, y que el velero era cinco centímetros más grande que la puerta de salida? (En URL: http://www.martianson.net/castellano/index.php?/archivos/fizcarraldo/) ¿O que un jugador de fútbol nunca chuta un penalti? (En URL: http://www.martianson.net/castellano/index.php?/archivos/langoisse-du-gardien-de-but-au-moment-du-penalty/) ¿O que la obra consiste en una película en la cual dos tíos conducen todo el rato sin decir nada en todo el trayecto? (En URL: http://www.martianson.net/castellano/index.php?/archivos/walt--travis/) ¿O que unos tipos deciden robar uno de los cuadros menos conocido del museo de Montréal ? (En URL: http://www.martianson.net/castellano/ index.php?/archivos/mataromontreal/) ¿O un tipo que crea una empresa de pintores esperando encargos de algún cliente? (En URL: http://www.martianson.net/castellano/index.php?/archivos/el-preu-dels-colors/) ¿O un tipo que fue a los EUA para construir una fábrica, ladrillo a ladrillo, con sus propias manos, para salvar el patrimonio local y más tarde transportarla a Lyon? (En URL: http://www.martianson.net/castellano/index.php?/archivos/marti-i-la-fabrica/) ¿O un tipo que crea una empresa de servicio de taxi para llevar dos comisarios a la Tate Modern? (En URL: http://www.martianson.net/castellano/index.php?/archivos/mataro-chauffeur-service/) ¿O un tipo que quiere crear una empresa de muebles para recuperar el mobiliario que hacía su padre en la década de los sesenta y que ya sabe desde el principio que la empresa no es viable? (En URL: http://www.martianson.net/castellano/index.php?/archivos/ joaquim-and-son/) ¿O un tipo que quiere hacer una copia de la casa de vacaciones que construyó su padre, sabiendo que no tendrá suficiente dinero para terminarla? (En URL: http://www.martianson.net/castellano/index.php?/ archivos/pavello-catala-arquitecte-anonim/). ¿O un tipo que quiere recuperar uno de los símbolos de su ciudad que la crisis bancaria ha hecho que desapareciera? (En URL: http://www.martianson.net/castellano/index.php?/archivos/mataro-laboratory-of-spain/). ¿O hacer una tienda de muebles en Barcelona i en Waregem? http://www.martianson.net/castellano/index.php?/archivos/la-botiga-de-lanson/). ¿O construir un parking en la entrada de una galería de arte? (En URL: http://www.martianson.net/castellano/index.php?/archivos/se-vende-plaza-de-parking/)

Al inicio pensaba que podía jugar con el público para introducirlo en situaciones que representaran un desafío a su manera de pensar, y por ese motivo jugué con instalaciones arquitectónicas. Estructuras que cambiaran el punto de vista habitual. Un pasillo negro que va a parar siempre al mismo sitio, como un déjà-vu (En URL: http://www.martianson.net/castellano/index.php?/archivos/bon-dia/), o un piso de treinta metros cuadrados donde todos los elementos están distribuidos de acuerdo con una lógica opuesta a las normas arquitectónicas habituales: se entra por el baño, y luego te encuentras la cocina, el dormitorio y la sala de estar que comunican con el pasillo que no lleva a ningún sitio (En URL: http://www.martianson.net/castellano/index.php?/archivos/lapartament/). Descubrí que la arquitectura es un medio para interpelar al público y hacerlo participar en las propuestas.

El hecho de trabajar con el tiempo y las expectativas hace que mis propuestas tengan una especie de relación con el cine. Todos los títulos están un poco influidos por películas que he visto y que tienen algo que ver con mi obra: L’apartament (The Apartment de Billy Wilder); Fizcarraldo. Cinquanta-cinc dies treballant en la construcció d’un veler Stela 34 al CASM (Fitzcarraldo de Werner Herzog y The Boat de Buster Keaton); Walt & Travis (París, Texas de Wim Wenders y Two-Lane Blacktop de Monte Hellman); Martí i la fàbrica de farina (Charlie and the Chocolate Factory de Mel Stuart y One Week de Buster Keaton); Martí i la fàbrica de xocolata (Charlie and the Chocolate Factory de Tim Burton y One Week de Buster Keaton); L’angoisse du gardien de but au moment du penalty, (Die Angst des Tormanns beim Elfmeter de Wim Wenders).

No sé porqué, pero como en el cine, el tiempo es muy importante. El tiempo de participación, el tiempo de construcción, el tiempo para ir a algún sitio, perder el tiempo. El objeto pasa a ser una cosa que está allí y que solo habla de la historia. El objeto, al final, se olvida. La historia es el resultado final.

Dos tipos conducen un coche y no dicen nada; pierden el tiempo yendo hacia algún lado viniendo de otro, pero nadie sabe de donde vienen ni donde van. La película consiste solamente en el tiempo que pasan conduciendo en medio de la nada. Dos tipos conducen a través del paisaje norte americano, y ni siquiera el paso de un tren cambia la escena: cinco minutos esperando una nueva esperanza. Como un callejón sin salida, como un espacio que no va a ninguna parte. Es lo que le pasa al portero en el momento del penalti. De cara a la pelota, el portero espera a que el jugador chute, pero nunca chuta. El público y el portero se encuentran en la misma situación; esperan una solución, pero no la tienen.

Es lo mismo que pasaba cuando el público iba al Centre d’Art Santa Mònica para ver a un tipo que, en la exposición, se pasaba el día construyendo un velero. El contenido de la exposición es la construcción, no la obra, y el proyecto habla de esperanzas. ¿Podrá el constructor acabar el velero? Y cuando el velero esté terminado, ¿podrá el constructor sacarlo del museo? El esfuerzo de construir un velero es absurdo, no se traduce en ningún resultado, cae casi en lo ridículo. A partir de ahí, pasan a primer plano cosas como por ejemplo el proceso, la implicación personal, el sentido del humor, lo absurdo o lo grotesco.

La historia es la acción. ¿Y que pasa cuando la historia existe antes del proyecto? Cuando presenté la propuesta para la bienal de SITE Santa Fe, solo era una historia. Construir un edificio con mis propias manos para salvar el patrimonio local. No lo había hecho antes y no tenia ni idea de cómo construir con ladrillos. El proyecto era intentarlo y no sabíamos cual sería el resultado. La historia era el acto de fe.

Otro proyecto consistió en transportar una fábrica de chocolate con un camión desde Mataró hasta Lyon, sabiendo que la fábrica se desharía por el camino. El objeto desaparece durante el viaje y lo único que tenemos es la historia. La fábrica de chocolate deshecha es el resultado, y el viaje es historia que contar. De nuevo con el intento de salvar el patrimonio local. Todo esto proviene de cuando el ayuntamiento de mi ciudad quería derruir una fábrica del 1879 porque quería el construir un nuevo centro comercial en su lugar.

La historia es lo más importante, y el objeto solo es la ilusión. Esto es lo que pasó cuando empecé a investigar los muebles que hacía mi padre en los sesenta. Lo más importante no son los muebles, sino su historia: porqué aparecen estos muebles, porqué los hizo mi padre, porqué los muebles eran importantes para los ciudadanos de Mataró y Barcelona, y porqué desaparecieron al cabo de diez años. El mueble es el objeto que sirve para mostrar que pasó. Muebles anónimos de los años sesenta que tengo la oportunidad de presentarlos como una buena historia, porque no deja de ser una buena historia. El diseñador de los muebles no pensó nunca en tener éxito; solo quería colaborar con la gente para poner sus muebles funcionales en sus casas, sin plantearse nunca hacer negocio.

El anonimato, reivindicar esas pequeñas cosas que fueron importantes y que cambiaron pequeños entornos. ¿Cómo puede ser posible que una persona que no era arquitecto construyera una casa de vacaciones a principios de los 70 y la construyera con todas los conceptos de la arquitectura de la época? No lo se, pero esto es lo que hizo mi padre. Una casa de vacaciones de 50 metros cuadrados para su familia de 6 miembros. Un Coderch anónimo en medio del campo en un pequeño pueblo del pirineo.

Para reivindicar estos pequeños actos, construí una réplica escala 1/1 en París de la casa de vacaciones como un pabellón catalán. Un pabellón como la imagen contemporánea de un país y de la arquitectura de un momento. Arquitectura simple, práctica, y funcional donde la fachada no importaba. Claro está, que no me dieron el suficiente dinero para terminarla.

Solo puedo hablar de historias y el arte es el medio para explicarlas, de tal forma que el objeto es un juego con el público, que puede hacer preguntas y encontrar respuestas sobre cosas que ya han pasado o que tienen que pasar. Porque todo lo que hago es copiar algo que alguien ya ha hecho antes: Peter Handke, Wim Wenders, historias locales, ideas políticas, muebles de los sesenta, casas de vacaciones, etc. Cuando pongo todo esto en un contexto artístico cambia de significado y las historias se vuelven más amplias. Y me gustaría ser un buen escritor para explicarlas, pero no lo soy. Quiero que todo sea real, hacer las cosas yo mismo y jugar con los objetos reales para explicar estas historias.

Mi obra se podría explicar de una forma sencilla con esta frase: Vuélvelo a hacer y hazlo tú mismo.

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