La botiga de l’anson
2015-2016
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En 1969 Joaquim Anson con la ayuda de Josep Maria Canals y un socio capitalista abrieron una tienda de muebles y complementos en el centro de Mataró. Un espacio donde se creaba el diálogo de los diseños de Anson con los complementos que se adecuaban a sus muebles. Se propusieron un local donde lo que se vendía era el concepto, diseñar espacios. Una tienda donde se proponía la compra de la idea y no del mueble individual. Vender espacios. Por esto lo importante era la relación del mueble con los complementos y la arquitectura. Las lámparas, objetos, telas y un largo etcétera eran parte participativa del proyecto. La tienda introdujo en la ciudad de Mataró los diseños de Miguel Milà, Rafael Marquina, Joan Vilanova o André Ricard, entre muchos otros que acompañaban los muebles de Anson. Pero la idea era tan arriesgada que con muy poco tiempo empezaron a tener problemas con el socio capitalista. Lo que quería este era producir muebles en serie y vender estos lo mas rápido posible, hacer negocio. Esto llevó a que Joaquim Anson abandonara el proyecto y la tienda pasó a ser una tienda mas de complementos en la ciudad de Mataró que hoy en día todavía existe.

El proyecto de “la botiga de l’anson” parte de la misma idea, y lo que hace es recrear una tienda de muebles donde la principal idea es la colaboración con otras personas para crear un proyecto en común con profesionales del diseño, fotógrafos, artistas, arquitectos. Diseñar un espacio donde el mueble es la línea principal pero que no puede vivir sin la compañía de los complementos. La arquitectura de la tienda hace literalmente las funciones de esqueleto, de un hueso, en el que los aparatos, los muebles y los complementos se desligan, pero se incluyen en una caja que lo envuelve todo.

La botiga d l’anson se instaló en dos locales totalmente diferentes. La primera tienda fue en un local de la calle Pallars 175 del Poblenou de la ciudad de Barcelona con motivo de una exposición colectiva en el MACBA de Barcelona y la segunda en una exposición del centro BE-PART de Waregem Bélgica.

En Barcelona se ubico en un edificio que fue una vieja ferretería muy conocida en el barrio con en el nombre de Balius que había cerrado años atrás y que era muy querida por los vecinos. Fue por eso que fuimos muy respetuoso con el espacio y se colocó la tienda dentro respetando todo lo que se identificaba con la ferretería.

El diseño de la tienda fue una colaboración de los arquitectos Josep Muñoz+Asun López y Martí Anson. Se diseñó un display pensando en la relación de los muebles con el espacio. Una tienda que muestra los muebles y a la vez el espacio donde se encuentra.

Una vez realizado el espacio y su relación con los muebles, se buscaron complementos que funcionaran con ellos. En cierto modo que participaran de la misma idea. Así que los muebles estuvieron acompañados por lámparas de MAIO arquitectos, telas de Degenero ediciones, fotografías de Pere Grimau, litografías de Eldital’ull, el diseño gráfico de FerranElOtro y cerámicas de Martí Anson.

Terminada la construcción se colocó el cartel en la fachada el 15 de noviembre de 2015 y la tienda abrió las puertas. Balius, la botiga de l’anson.

Estuvo abierta 3 meses donde tanto la gente de la calle como la audiencia del museo disfrutaron de la tienda de diferente forma. Los vecinos como un espacio mas del barrio y para los visitantes del MACBA como una obra de arte.

Meses mas tarde abrimos la segunda en Bélgica. Be-Part de Waregem cedió un espacio que fue una vieja tienda de muebles para colocar “la botiga de l’anson”. Una antigua fábrica y tienda de muebles con el nombre de Wynckier que cerró tiempo atrás.

Otra vez una colaboración de Josep Muñoz+Asun López, Martí Anson llevó a cabo el proyecto. Se trabajó de la misma manera que en Barcelona para construir el proyecto. Siguiendo con las mismas pautas del diseño de la tienda original, se adecuó el diseño al nuevo espacio. La misma estructura arquitectónica ubicada en un nuevo espacio. Lo interesante del cambio fue ver como el display disfrutaba de otro edificio. Además los complementos de diseñadores y artistas belgas dio otro punto de vista al proyecto. Las lámparas de DARK Lamps, los dibujos de Matthieu Lobelle, y las telas para los cojines diseñadas por Ilse Acke acompañaban los muebles distribuidos por el esqueleto arquitectónico.

El local era a pie de calle, fuera de la institución, y la tienda tenía como en Barcelona las dos lecturas, la del vecino que veía una tienda de muebles y diseño, y el visitante de la institución que lo leía como una obra de arte.

Al final, solo era una tienda de muebles, que lo único que intentaba era vender la idea de los muebles, y como estos no puede vivir sin el diseño del espacio y la compañía de los complementos.

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