Mataró: Laboratory of Spain
2014
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Una mañana del mes de noviembre de 2013 la ciudad de Mataró despertó de diferente manera. No era una mañana cualquiera. El símbolo que presidía el edificio mas alto de la ciudad había desparecido. Aquel cartel que había acompañado el “skyline” de la ciudad durante años ya no estaba. Aquel cartel de Caixa Laietana, caja de ahorros local que fue fundada en 1863, se esfumó.

El neón presidía la ciudad des de los años 70, y era un símbolo de identidad para los ciudadanos. La gente ya no lo entendía tan solo como la publicidad de una caja de ahorros, sino que con el tiempo cogió un significado diferente, formaba parte de la vida cotidiana, era una escultura urbana.

La crisis bancaria hizo que esta entidad desapareciera, y la absorbiera Bankia, un banco nacional recuperado con dinero público. Y una vez absorbido lo primero que se hizo es hacer desparecer de toda la ciudad la marca Caixa Laietana. En una semana aquella entidad que había estado presente a la largo de 150 años en la ciudad desapareció. Las oficinas, la publicidad en el tranvía expuesto en la Plaza Granollers, el reloj con la publicidad en la plaza detrás del ayuntamiento, las salas de exposiciones, y el cartel que presidía el edificio más alto de la ciudad frente al mar.

Como dice Jordi Carrión en su texto, al final todo cae…


Durante décadas los habitantes de Mataró consideramos absolutamente normal que la biblioteca popular perteneciera a una caja de ahorros, que nuestros jubilados jugaran a cartas y dominó en los locales de una caja de ahorros, que las exposiciones y los premios a trabajos de historia local fueran subvencionados por una caja de ahorros.

Durante décadas, en España, decir “caja de ahorros” era lo mismo que decir “políticas culturales” o “políticas sociales”, como si la política no fuera un asunto del gobierno municipal o comarcal o autonómico o estatal y fuera, en cambio, una cuestión de esos casi bancos, de esas entidades que sentíamos nuestras aunque, en realidad, fueran de sus dueños, accionistas y especuladores.

Mataró no se entiende sin Caixa Laietana. Así de sencillo. Durante mucho tiempo pensamos que no se entendía sin la industria téxtil e insistimos en que ese vacío tenía que llenarse de sentido, de discurso, y que por eso debía reconvertirse en una ciudad orientada a los servicios o al turismo. No nos dimos cuenta de que la ciudad estaba impregnada de un simulacro que parecía protegerla y en realidad la vampirizaba. Una membrana que lo financiaba todo, también los medios de comunicación, y que parecía inexpugnable.

No lo era. Ha caído. Todo cae.

Hasta ese cartel del edificio más alto de la ciudad. Un cartel que anunciaba a su patrocinadora, a su protectora, a su dueña: la Caixa Laietana.

Ya no está.

Ahora Mataró se ha quedado sin Caixa Laietana. Sus bibliotecas son realmente públicas, dependen del ayuntamiento, de la diputación, de la generalitat, de los órganos de gobierno que no tendrían que haber delegado, al menos en democracia, su función social y cultural a una institución bancaria. La ciudad busca su norte, su tiempo, su temperatura, más allá de aquel letrero luminoso. Durante una de las noches de Las Santas, la fiesta mayor de Mataró, en que la playa se llenaba de espectadores de un festival pirotécnico digno de Shangai o Nueva York, aquellas letras electrónicas nos recordaban la cuenta atrás hacia el amanecer.

Los adolescentes de hoy buscarán otros relojes. Otros termómetros.

Para nosotros aquellas letras y aquellos números serán fantasmas. Fueron tan raros, tan absurdos, que dentro de diez o veinte años seremos incapaces de convencerlos de su existencia.

Jorge Carrión, Coordenadas Mataró.


Mi trabajo solo fue intentar llevar ese cartel que me acompañó durante toda mi vida en otro entorno, en otra ciudad que lo quisiera acoger. Mataró: Laboratorio de España es un proyecto sobre cómo los significantes del capitalismo se convierten en parte de nuestra identidad, que se dejan sin resolver, si es que alguna vez desaparecen.

Así que con cuatro maderas y pintura hice una reproducción a escala del cartel en la ciudad de Limerick. Lo único que se pretendía era volver a construir y colocar en el “skyline” de otra ciudad ese cartel. En un edificio pequeño delante de los edificios de cristal de Limerick.

Logré obtener una colección de postales originales turísticas de Mataró de los años 70 a 2013. A través de esta colección podemos ver cómo el cartel de neón siempre estaba presente y era una parte integral del paisaje de la ciudad a lo largo de su historia. Y finalmente, somos testigos de su desaparición en 2013.

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