Se vende plaza de parking
2016
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Me encanta el edificio delante de mi casa que tiene un árbol justo en la entrada del garaje, y que para meter el coche dentro tienen que hacer mil y una maniobras.

Uno de los trabajo de un arquitecto es encontrar la utilidad de aquellos espacios que no se usan. A medida que ha pasado el tiempo las plantas bajas de las casas de mi calle, construidas a finales del siglo XIX y principios del siglo XX, ha cambiado de funcionalidad. La aparición del coche hizo que la planta baja se transformara en un parking para estacionar el coche. Un espacio que originalmente era para otra cosa, pasa a ser el garaje particular.

La galería Estrany de la Mota siempre ha tenido la entrada como un espacio sin utilidad. Un espacio que solo hace la función de entrada y recibidor antes de bajar las escaleras para acceder al espacio de exposición. El trabajo del arquitecto era buscar una utilidad a ese espacio inutilizado y a la vez que tuviera una función muy concreta. Y la idea fue transformar ese espacio en un parking. Adecuarlo para que un coche pudiera estacionarse y quedarse en su interior.
Lo que se tenía que hacer era nivelar el suelo para que el coche pudiera acceder dentro, y a la vez delimitar el espacio de estacionamiento. El sitio era lo suficientemente amplio para que un coche pudiera aparcar con facilidad. La puerta de la galería, que se abre por tres vertientes da la suficiente anchura para que entrara un automóvil.

También y como se hace en la mayoría de espacios de estacionamiento, las paredes están pintadas con los típicos colores de un parking. Un zócalo de una altura de 80 o 100 cm pintado de color gris para no disimular los posibles roces y suciedad con una franja de color rojo encima de unos 15 cm de grosor para permitir ver los límites de la arquitectura a la hora de aparcar el coche.
Un espacio que los colores determinan para que sirve, y que todo el mundo lee. Un sitio para estacionar un coche.

La columna es también el objeto habitual en un parking. Es aquel volumen separado de la pared que permite meter el coche entre ella y el muro. Aquel volumen que siempre crea problemas a la hora de aparcar y a la vez determina el espacio de estacionamiento. Y en este caso, sostiene el extintor, objeto siempre presente en los garajes y parkings de cualquier tipo.
Una vez la entrada de la galería pasa a ser un parking se puede utilizar como aparcamiento. El espacio pasa a ser funcional. Pero cuando el coche no esta, el espacio puede tener varias funciones. Muchos garajes privados tienen una cesta de baloncesto en la pared para que los niños o los adultos jueguen cuando el coche no esta. También puede ser un espacio de almacén, donde se colocan objetos de todo tipo siempre siendo respetuosos con el espacio donde tiene que aparcar el coche. En este caso hay una bicicleta esperando a ser usada.

En cierto modo, la sociedad utiliza esos espacios que no están creados para aquello que lo usan, y esto es una problemática que muchos arquitectos tratan de solucionar. Aquel espacio que es para el coche, ¿qué es lo que pasa cuando el coche no está?

El aparcamiento pasa a tener otra función. Y en este caso, si pasas por el Passatge Mercader 18, dónde está la galería Estrany de la Mota verás un garaje privado pintado de los colores habituales, y todo depende de la gente si lo entiende como un parking de verdad o como una obra de arte.

Solo es un parking que ocupa el recibidor de una galería de arte, dónde se puede estacionar un coche.

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