Walt & Travis
2003
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El Wexner Center of the Arts de Columbus Ohio, EEUU me dio la oportunidad de realizar un sueño casi imposible. Ser director de cine y hacer una película. Contar una historia.

La película es un viaje en coche de dos personajes que vienen de un lugar y van hacia otro. El viaje no hace posible la progresión moral ni conduce a ningún sitio, pasa a ser una fuga inútil, un trayecto que se convierte en errático y no aporta ningún tipo de conocimiento. Lo único que tenemos es la experiencia de conducir que se presenta como una secuencia delante de los ojos del espectador.

El espectador y los actores se aburren durante todo el recorrido haciendo que el aburrimiento siempre sea nuestro aliado, nuestra principal defensa natural, aquel que siempre está vigilando cuando la acción desaparece. Por esta razón, una manera de explicar que el tiempo pasa es hacer que la película suceda durante un día, empezando por la mañana y acabando por la noche; así, a medida que va pasando el rato, el film se va oscureciendo. A lo largo de este recorrido nos acompaña el sonido de la radio del coche que define el tiempo de la película. Es un hilo constante que se presenta como una estructura lineal y sin fracturas, mientras que la imagen se caracteriza por no ser demasiado activa en la presentación de los encuadres. La única diferencia que podemos encontrar es la escena de acción colocada en medio del film la cual, sin modificar el tiempo real de filmación, enseña el coche parado en un paso a nivel mientras el tren pasa. Tanto los actores como el espectador deben tener paciencia y esperar que el tren acabe de pasar para poder continuar la marcha.

El film empieza y acaba con una imagen congelada, que se convierte en un paradigma del principio y el final abierto porque rompe la ley del movimiento y nos dirige hacia una nueva dimensión narrativa. Este recurso fotográfico sirve para empezar y finalizar la película de forma interminable.

La película tiene dos versiones para enfatizar el concepto de aburrimiento en los dos medios que actualmente podemos ver una película. La versión de cine (22 minutos) dura los mismos minutos que un show de TV Americana, donde podemos ver de forma continuada y sin cortes toda la historia, igual que si la viéramos en la gran pantalla. La versión de TV contiene la cantidad de anuncios que hay en 22 minutos de la TV americana, y que se introducen en el film sin ningún tipo de respeto por la película, y a su vez enfatizan la paciencia del espectador que tiene que aguantar la duración de los anuncios para continuar viendo el film.

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